Ésta es la prueba definitiva del hombre y la máquina. Deja atrás la carretera de circunvalación y adéntrate en el interior deshabitado de Islandia. Desde las coloridas montañas de riolita de Landmannalaugar hasta las humeantes calderas de Askja, este viaje de 2.400 km a través de grava y ríos es para los puristas del 4×4.